El destino estaba claro, porque la ruta de El Atazar de noviembre 2012 quedó inacabada; y prometía un atractivo "continuará". Llegaría al pueblo, tomaría unas migas y continuaría al norte... esa era la idea.
Salí más tarde de lo esperado con Irene de compañera, mi hija. No obstante, no renunciamos a las comarcales que quería explorar desde Algete hasta El Atazar. Y, desde luego, valió la pena.
Alrededor de las 13:00h, dos horitas para un recorrido de 100 kms aproximadamente, aparcamos en la plaza de El Atazar. Sólo paramos para mirar el mapa y hacer las pertinentes fotos con la vista del pantano. Así que la media fue de unos 50 kms/hora; algo prudente para disfrutar u divertirse.
En un ambiente increíble de compañerismo motero, en la pequeña y entrañable plaza del pueblo, cambiamos las migas por una ensaladita de tomate de la huerta y una torilla de patata con huevos de gallina de su corral. Así nos pasó, que nos quedamos ahítos; pero valió la pena este pequeño paréntesis de relax.
Recogida, casco, cazadora y continuamos ruta. Pero como se nos ha hecho un poco tarde, ya no vamos a continuar hacia el norte; quedará para otro día. Así que cogemos una carretera que parece bordear el pantano por la otra orilla... y a los 200m entiendo por qué la carretera no parace en algunos mapas: es una simple pista de tierra. No puede ser más atractiva.
La pista se aleja del pueblo y serpentea introduciéndose en la montaña. El piso no es del todo malo. El paisaje se vuelve increíble y además no hay nadie, con lo que gana aún más encanto.
No recuerdo bien los números del marcador, pero este tramo duraría entre 5 y 10 kms. Una vez ascendido la zona más alta, la bajada fue por carretera mal asfaltada; que iría mejorando poco a poco. Allí dejé a la derecha una carretera rota que avanzaba hacia el norte y quedaría para la próxima ruta...
Pasando por El Berrueco, cogí la A1 de vuelta hasta Venturada. Y allí me desvié por Guadalix de la Sierra hasta casa. A las 15:30h estábamos guardando la cazadora.
La ruta ha sido increíble y, sobre todo, un descubrimiento. La zona norte de Madrid, hacia la Sierra de Guadalajara, es una gran desconocida. Su paisaje es exhuberante, sus carreteras solitarias y sus gentes encantadoras. Conclusión: habrá que seguir explorando; aún queda el otoño.









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