Cierto es que esta semana ha caído una buena nevada en Madrid, pero eso no es más que una consecuencia de que ya hemos entrado en el vieron; por si alguno lo dudábamos. Pero estamos junto a Castilla; tierra de frío cielo raso. Hoy ha amanecido con un cielo de azul intenso, aunque el termómetro no subía de los 4 grados. Sería un día perfecto para dar una vuelta con la veterana GS.
Había que improvisar una ruta... Las últimas veces he tirado hacia El Atazar y Rascafría, así que esta vez tocaba la Sierra de Madrid.
Hay un aprecios carretera comarcal que sube por Peguerinos y termina en lo Alto de los Leones. Es muy pequeña, con el asfalto muy roto; en algunos mapas aparece como comarcal, en otros como pista forestal y en otros, simplemente, no aparece. El paisaje es precioso y seguro que tendría nieve en las praderas. Allá voy, me dije.
Un poco antes de El Escorial he cogido la desviación hacia Peralejo, que permite subir a La Cruz Verde por una carretera mucho menos transitada que la nacional; y, desde luego, más bonita. Como hacía bastante frío, allí ha caído el primer cafetillo. No había mucha gente, imagino que porque era prontito y hacía frío.
Camino de Ávila, al terminar de subir el puerto, comienza la comarcal que conduce a Peguerinos; un precioso pueblo serrano, de piso adoquinado con embalse y todo. El paisaje era precioso y las praderas comenzaban a estar cubiertas por la nieve caída días atrás y mantenida por las bajas temperaturas.
Se ha hecho preciso prestar mucha atención al asfalto, porque las cunetas y las sombras tenían algunas placas de hielo. Pero con cuidado se evitan los sustos.
Finalmente, la carretera comenzaba a serpentear entre el bosque, completamente sombrío y he tenido que replantear el itinerario. Un descuido o una placa de hielo inesquivable convertiría la magnífica salida de domingo en un día horrible. ¿Para que arriesgarme a eso? Media vuelta... ¡ar! como nos decían en la mili.
Kilómetros atrás había dejado una bifurcación que señalaba a Navas del Marqués, pueblecito con un antiguo castillo y un bar de carretera que me llamaba a voces. Está en la carretera que une La Cruz Verde con Ávila. ¿Por qué no? Disfrutando de curvas y más curvas, con la Sierra de Gredos nevada al fondo, me dirigido a esta nueva plaza. Desde luego, ha valido la pena; prácticamente no me he cruzado con ningún vehículo.

Como quería volver pronto a casa, desde aquí he retornado por la principal hasta Pozuelo. Pero hay que señalar (y dejar para un día con más tiempo) que desde Navas del Marqués, y cruzando la carretera principal de Ávila, se puede seguir por carreteras secundarias hacia los pueblos abulenses de Tierra de Pinares; y terminar en Ávila o volver hacia Robledo de Chavela. Habrá que investigar con más calma otro día.
Hoy la ruta terminaría con un tranquilo paseo por El Escorial, que hace mucho tiempo que no lo recorría.









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