El itinerario no podía ser mejor, aunque algo duro. Tomaríamos el ferry en Almería para desembarcar en Nador el sábado a las 18.00 de la tarde; pernoctando a 15 kms del puerto.
La primera tarde-noche siempre es especial, porque la adrenalina fluye a borbotones. Repasamos la moto y el equipaje que nos acompañará y nos damos cuenta de cuántas cosas nos sobran, y de alguna que otra que nos hemos dejado. Entre unos y otros, todo se arregla y las motos comienzan a rugir antes de la cena.
Cena, briefing, montaje de rutómetros, chistes y anécdotas... Nos vamos a dormir prontito porque el día siguiente será duro: 450 kms de pistas y ramblas hasta Middelt.

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