Ainhoa Fernandez del Rincón, cooperante en favor del pueblo saharaui y destinada en los campos de refugiados de Tinduf. Implicada, comprometida, trabajadora y, sobre todo, gran persona.
Yo no he tenido el gusto de conocerla, pero es amiga y excompañera de una gran amiga. Y este nexo es suficiente para poder afirmar sin posibilidad de equívoco lo anterior.
Poco podemos hacer nosotros por ella y sus compañeros, como no sea trasladarles nuestro apoyo y no peder la fe y la esperanza en su retorno.
Sí podemos, sin embargo, pensar. ¿Qué sentido político tiene un secuestro de cooperantes precisamente prosaharauis? Efectivamente ninguno. Es la muestra clara de que estas actuaciones no son en realidad políticas, sino puramente económicas. Una forma de captación de dinero como otra cualquiera; sin escrúpulos, eso sí. Y vestirla de reivindicación religiosa o política no es más que el porte de un disfraz de mala costura.
Nosotros siempre decimos que Marruecos no es peligroso, que esto ha sucedido en Argelia; pero también es cierto que cada vez vamos más al Sureste por el encanto de la tierra, del paisaje y de su gente. Así que tenemos que ser realistas; darnos cuenta de que es un riesgo real recorrer el desierto; de que nos autoponemos en peligro, como decimos los abogados.
Y, sin embargo, lo hacemos un año tras otro. Porque el desierto, con sus pueblos, es un imán. Es el motivo de una atracción irresistible; de una pasión, diría yo. O quizá es una expresión de la necesidad del hombre de retornar a sus orígenes.
Desde aquí, propongo que tomemos el té a la menta como sólo los saharauis saben hacerlo; y mientras lo degustamos, les enviemos todo nuestro cariño y nuestra fuerza.
¡Aupa Ainhoa!


No hay comentarios:
Publicar un comentario