Sin embargo, no hay mejor forma de asumir la realidad que verla con nuestros propios ojos. La fotografía de arriba es de las Cuevas de Tissili, en pleno corazón del Sáhara. Resulta increíble que en una zona hoy arrasada por el Sol, sin absolutamente nada de vegetación, en la que tan sólo exise arena y áridas formaciones rocosas, pudieran haber existido tiempo atrás herbívoros y aves.
Muy cerca de la frontera con Argelia encontré este pozo, alrededor del cual merodeaban bastantes camellos. Dejando al márgen la calidad del agua, intolerable para los occidentales, esta fue la única fuente que vimos en lo que supondrían varias jornadas a pie.
Hoy tenemos tecnología y avances científicos que podrían llevar agua de un lugar a otro, o potabilizarla. Pero, ¿a qué precio? No puedo dejar de pensar que el agua es un problema para nuestro futuro. Lo tenemos delante y no lo vemos.

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